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Revisión estación inverno 2005

Lali Puna + Berg Sans Nipple + Julie Doiron
14/03/05 Teatro Salesianos

Saboreando el talento inmutable

Poco queda de los sorprendentes LALI PUNA de tridecoder (Morr Music 1999), como poco queda de esa fábula que expira llamada indietrónica. Si bien en Cold House (Domino 2001) Hood, vía Anticon, consiguió renovar los bríos de un estilo en decadencia, en 2005 ése pop que flirtea con los portátiles y se escuda en la denominación de origen (Wilheim y el sello Morr) nos deja sin apenas expectativas más allá de esperar una continuación en las líneas melódicas de, por ejemplo, bandas como múm capaces de renovar una paleta preferiblemente fría con tonos ocres que resuelven un directo que apunta a la evocación paisajística como alternativa. Llevado al escenario su último de disco, faking the books (Morr Music 2004), aporta pocas soluciones al inminente derrumbe. Quizás la comodidad de las butacas para un disco más físico que melancólico pueda tener parte de culpa en la infructuosa búsqueda de la emoción. Nos quedamos con los coletazos post-punk de b-movie, con la intensidad de la parte analógica -excepcional Christoph Brander en la batería-, con el deseo de un mayor protagonismo para una Valerie Trebeljahr un tanto insípida más allá de la estética fashion y de la sombra Stereolab de ciertos (forzados) fraseos, con el posicionamiento de un discurso -el de las letras- de marcado acento político y con el presumible punto de inflexión que supone haber congregado a 400 personas a golpe de lunes.

Si Lali Puna salían en tercer lugar como cabezas de cartel, para abrir el telón de la primera parada (Invierno) del festival Sinsal_Música para as catro estacións, la encargada no fue otra que JULIE DOIRON. Despojada de las vestiduras folk de color añejo que otorgan las guitarras de Herman Düne en su último disco goodnight nobody (Jagjaguwar/Acuarela 2004), la canadiense paseó por el clima intimista que cubre sus anteriores discos (broken girl, désormais o heart and crime). Una colección de canciones cuyo estruendo encuentra resonancia en aquellos que ven más allá del protagonismo mediático que la aleja de compañeras de clase como Hope Sandoval y la acerca al injusto ostracismo común a Shanon Wright o Tara Jane O’Neil. Susurros balsámicos en inglés o francés que hablan de la distancia con los seres queridos, de las misivas cargadas de culpabilidad o de lo feliz que puede ser uno viendo caer la nieve en noviembre a través de una ventana empañada. Eso es Julie Doiron, una actuación con algún desliz que recibe el mismo perdón incondicional que le daríamos a nuestra madre. En su caso una golondrina sí hace la primavera.

Y como claros triunfadores BERG SANS NIPPLE. Ya cuando visitaron Vigo hace dos años, la perplejidad en los rostros de los presentes fue la síntesis más explícita ante la intensidad y el poder hipnótico exhibidos. Bastaron los primeros segundos de an eternity in purgatory -parte del, hasta ahora, su mejor trabajo: play the inmutable truth Acuarela 2004- para comprobar a quién le había acompañado la buena estrella. Frescura, espontaneidad y talento al servicio de un todo tan heterodoxo como dificilmente etiquetable. Dos creadores mayúsculos enfrentados en una guerra de látigos de seda donde las heridas nacen de la manipulación artesanal y sintética de percusiones, xilófonos, teclados, vibráfono, steelpan, bases demoledoras y voces fugaces que se cuelan por las rendijas de la expresividad, originalidad y el instinto melódico tan en desuso o inalcanzable para la mayoría de grupos que copan las portadas. Ahora que estandartes como Tortoise viven más de su pasado, y que han conseguido llevar al estudio la contundencia del directo (corran al ep life if BizarreK7 2004), es justo reivindicar a este dúo que vive secuestrado eternamente por la buena suerte nacida del buen hacer (han girado con Radian) y cuya suficiencia se mide en toneladas. Por cierto, se busca sello aspirante a publicarles el próximo disco, que me aspen si eso no es una broma macabra. Chapeau Sinsal.