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Revisión de dominique a


revisión dominique a
martes 8 xuño/2004 - 2º Festival SINSAL- teatro salesianos/rúa venezuela

Y llegó el día de Dominique A, o el día de la apuesta más segura y con mayor repercusión mediática del cartel de la segunda edición del Festival Sinsal. Aproximadamente 350 personas acudieron al Auditorio Salesianos alentados por la posibilidad de contemplar a la gallina de los huevos de oro de la chanson mediterránea. De esa afluencia inusual deberían sacar provecho los santiagueses Mirna Mynkoff. Pero lamentablemente, de nuevo, o no quisieron o no pudieron, perdidos en la simbiosis de loops que les emparentaban con todo.

Doce años han pasado desde La fossette (Lithium, 1992) hasta el todavía caliente Tout Sera Comme Avant (Labels,2004). Tiempo suficiente para olvidar a decenas de grupos, o el necesario para calibrar el peso de la trayectoria de los llamados a ser indiscutibles. Uno de ellos es Dominique A, un coleccionista de elogios sin pasaporte, reconocido como embajador de la canción de autor del presente, del futuro y quién sabe si del pasado, confirmados cada uno de esos elogios en sus nervudos conciertos. La impagable frontalidad empleada en hacer su trabajo, la exquisita corrección en el trato con todo y con todos, son armas incontestables que declaran la guerra al estado de quietud de los discos.
El resultado es un concierto aguerrido, hiriente y explosivo. Un recorrido con paradas en todos sus discos. Emotivo ( Le commerce de l’eau ), enloquecido ( Empty white blues ), nostálgico ( La mémoire neuve , maquillada para morder), arrollador ( Ou sont les lions ), sensual ( Tutti va bene ), travieso ( Va t¿en ) o felizmente imprudente (Burano, la respuesta está en las lágrimas).
Las visiones resultantes de la interpretación de las canciones multiplican su efecto por nacer del malabarismo en el manejo de los pedales, por acudir al lenguaje gestual y por terminar de definirse a través de una voz arrogantemente sentida que termina por detener el reloj de las emociones importando poco el idioma, español, inglés o francés, y sí en cambio el tono líquido empleado para derretir y congelar.
Su rica discografía, sus múltiples colaboraciones (Françoiz Breut, Stephen Merritt, Yann Tiersenn, Mobiil…) o proyectos paralelos (Oslo Telescopic) pasan a un segundo plano anécdotico, igual que las canciones o las palabras.

El recuerdo es el hombre de negro y la bofetada más agradecida que recuerdo.
Rafa Romero