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revisión de mum


revisión mum sinsal 2.0

Mum __islandia + Mugison__islandia
miercoles 4 mayo/2004, teatro salesianos - Sinsal 2.0

Siempre he envidiado a los que gustan de mojarse cuando llueve. Soy más del grupo de “pragmáticos” que prefiere el azote del viento en la cara. Pero ayer pude sentir ambas sensaciones sin mojarme. Los culpables de tal milagro, de equiparar la música a cuestiones metereológicas no son otros que Múm. Pero no el grupo de pop electrónico (uno apostaría por el postfolkelectronicjazzvanguardihybrid-pop por aquello de ser quisquilloso con las etiquetas) enlatado que creíamos conocer hasta ahora.
La fotografía estaría más próxima a la de un combo élfico capaz de traducir a notas musicales el temporal que azotaba el exterior de manera apabullante, como una radiografía. El refugio; solo en la fila de los mancos del auditorio Salesianos, cuesta imaginarse un escenario más acertado. Y el peligro; el viento, lluvia, árboles mecidos o agitados, olas, gaviotas y todo lo susceptible de ser nombrado para describir una noche de las que hacen justicia a las mil lluvias de abril o al sayo del cuarenta de mayo. Sirvió de telonero Mugison. Un tipo, o más bien, estereotipo de freakie excéntrico con dotes de showman que resultó entretenido un poco, disperso un mucho e interesante a veces. Entretenido por adornar los parones con reclamos para hacernos partícipes de sus canciones, disperso porque los acompañamientos electrónicos no me parecían tales, (eran más bien desacompañamientos) e interesante cuando desnudó la orquestación y se inclinó a una pose más cercana a los slackers con ganas de contar cosas. Se revalorizan en este punto actuaciones como la pasada de Khan o la reciente de Kevin Blechdom que si bien no es lo mismo sí es parecido. Volviendo a Múm me detengo en el escenario. Seis multi-instrumentistas rodeados de todo lo que puedas imaginar, cuando termines añádele un par de míticos Casio PT-10 y un serrucho igual de narcótico que el utilizado por el protagonista de Delicatessen.
Al instante pienso en el trabajo de los encargados del montaje, tan estresante como fundamental, responsables de que todo ese enjambre de cables conecten y suenen donde deben. Finalmente pienso en si los componentes han descansado lo suficiente y comido bien para poder ponerse de acuerdo a la hora de llamar a la inspiración y lograr que el resultado final sea acorde al esfuerzo. Ayer alguien conspiró con fuerza para que todo finalmente cuadrase. El concierto empezó frío, la “culpa” la tuvieron unas nanas espaciales que invitaban a dormirse, no por aburrimiento sí por rendición. Acunado por las voces élficas enfilé una segunda mitad de concierto más acorde a lo que se esperaba, marcada por las progresiones glaciares azules y verdes de siempre, acompañando una renacida paleta de tonos ocres. Sonidos épicos construidos mayormente por las pulsaciones electrónicas que Múm maneja a la perfección, pero también de trompetas, guitarras, mullidos acordeones o violines que acercaban el resultado a paisajes más pastorales. Progresiones capaces de transmitir todo tipo de sensaciones. Y esa confusión, o ese no saber qué hacer ante lo que oíamos debe ser el punto de partida para empezar a calibrar en su justa medida el más que nunca apetecible “Summer make good”. Aunque el bis rescatase “a green grass of tunel” para recordar la importancia de “Finally we are no one” pienso en que no hizo falta tirar de pasado (no sonó “don´t be afraid, you have just got your eyes closed”) porque Múm destila un caudal creativo capaz de superar a Björk o Sigur Rós y darle la razón a Julio cuando apuntaba, en la rueda de prensa de presentación de este segundo Festival Sinsal, que la programación brindaba la posibilidad de ver a grupos de primera línea hoy, y no cuando lucen canas. Donna Regina, Damo Suzuki, Dominique A, No-Neck Blues Band, Six Organs of Admittance, Fursaxa, Apenino, etc.... son los siguientes. Punto.